26th ago 2011

ISLA MALDITA

Son muchos los que están en las Baleares de vacaciones, ya sea paseando el palmito por las playas ibicencas, descansando en Menorca, tirados al sol en Formentera o paseando con su yate por las cristalinas aguas de Cabrera. Pues bien muy poca gente sabe el infierno que se vivió en una de estas islas. La Isla de la Cabrera.

Se puede considerar que esta isla, ahora parque natural, fue el primer campo deconcentración de la Historia. Durante la Guerra de la Independencia Española (1808-1814) se recluyeron en Cabrera miles de presos franceses.La mayoría de estos venían de la derrota de la Batalla de Bailen (1808), donde fueron apresados miles de ellos.Fueron trasladados a una cárcel en Cádiz. Del trayecto de Bailen a Cádiz ya murieron cientos de ellos, asesinados por los propios habitantes de los pueblos por los que pasaban.

En Cádiz son afinados en barcos de guerra, en un primer momento para llevarles a Francia pero el miedo a un posible ataque de Napoleón hace que se queden allí. Poco a poco las epidemias los van mermando y aniquilándoles. Los gaditanos temerosos de que estas epidemias puedan llegar a Cádiz protestan fervorosamente y se piensa que la mejor solución son las islas…

Los presos llegan en 1809 y son “liberados” en la isla de Cabrera. Allí no hay ningún edificio que se utilice de cárcel siendo la propia isla la cárcel y sus playas los barrotes de las imaginarias celdas. Les llegaba escasa comida cada 4 días, siendo esta cada vez más escasa. El problema surgió cuando por parte de los presos intentaron abordar un barco de abastecimiento, esto y las corrientes, que con muchísima frecuencia hacia imposible el llegar a la isla, produjo un enfado que hizo que el siguiente barco con comida tardara más de dos meses en llegar.

Fue cuando la isla de Cabrera se convirtió en un infierno en la tierra. Como retrata Goya en sus “Desastres de la Guerra” es la representación del diablo humano.

El hambre y la locura se hizo compañero inseparable de los habitantes de la isla. Cabrera no tiene apenas fauna ni flora y esto hizo que los presos les resultará prácticamente imposible encontrar algo de comida. Muchos ingerían las plantas que encontraban en el suelo, siendo muchas de estas venenosas, otros echaban jirones de ropa al caldo para que tuviera sabor.

Los días pasaban y el hambre hizo que toda humanidad que quedaba en la isla desapareciera. Comían sus propias heces y cuando un oficial que llegaba en barco vomitaba al pisar tierra, los presos corrían a devorar este vómito. La locura llegó a su máxima expresión a un grupo de presos que se juntaron en las cuevas de la isla y practicaron el canibalismo y la coprofagia. Los llamados Tártaros.

El cautiverio terminó en 1814 al firmarse la paz entre España y Francia. De cada cuatro presos que llegaron a Cabrera murieron tres, sólo sobrevivieron unos 3.600 presos de la los que llegaron, más otros presos enviados de las guerras napoleónicas que también perecieron.

En recuerdo a los que murieron en esas circunstancias de sufrimiento, enterrados en el cementerio francés, se levantó un monolito en la isla.

Iván Parlorio.

 

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